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30 Abr Diario de una ortodoncia invisible
La ortodoncia invisible es una buena solución para algunos problemas ortodónticos que tratamos en nuestra clínica. Están indicados en personas adultas porque estéticamente no les supone un cambio demasiado visible de su sonrisa, pero sobre todo porque al ser de quita y pon es más fácil que lo lleven el tiempo necesario para su eficacia y que no acaben perdiéndolo. Además son una buena solución para problemas de pacientes que ya no están en periodo de crecimiento.
Y qué mejor manera de contar cómo funciona que pidiendo a una de nuestras pacientes que escriba un pequeño diario sobre sus sensaciones. Este es el relato de sus impresiones que iremos publicando según el avance de su tratamiento. Nuestra paciente es una mujer de 47 años, con retracción de encías y un apiñamiento dental que con el paso del tiempo podría provocar que acabara perdiendo el incisivo lateral izquierdo.
El diagnóstico …
Tabaco, estrés y edad. Ese es el cóctel que está acabando mis encías y con los huesos de mi boca. Hace 10 años la ortodoncista Genoveva Boja ya me lo advirtió. No le hice caso porque yo no me notaba nada. Ahora he vuelto y en el Scanner 3d queda claro que no se equivocaba, aunque yo me negara a aceptarlo. No me ha reprochado nada, ni un “te lo dije” y yo se lo agradezco. Por el contrario, me ha propuesto la ortodoncia invisible. Esta vez le he dicho “sí, adelante”.
… y la solución.
Ya tengo mi plannig de ortodoncia. Serán 34 alineadores únicos y exclusivos para mí. Lo mejor de todo es que ya he visto cómo va evolucionar mi boca hasta el último día. Aunque aparentemente mis dientes no están excesivamente apiñados hay mucho trabajo por hacer. He perdido ya la cuenta de cuantas veces he visto el vídeo. Ilusión y susto por igual.
Los primeros días (Alinedor 1)
No aprietan, no agobian y no se nota que los llevas al hablar. Las primeras horas han sido más que fáciles. Pero como una no es perfecta el primer día no ha tenido otra ocurrencia que leerle a niño un cuento en voz alta. Casi 10 minutos leyendo con fluidez, pero sin darme cuenta de que mi lengua necesitaba tiempo para acostumbrase a los alineadores. Me he hecho una llaga. La novatada se me ha pasado con unos enjuagues de agua y sal.
Más que invisibles (Alinedor 2)
Nos hemos sentado a la mesa del restaurante. Le he dicho que iba un momento al lavabo. He vuelto y dejado mi caja de los invisalign sobre la mesa. Mi madre me ha preguntado ¿Es maquillaje? No, son los aparatos de ortodoncia. He abierto la caja, se ha puesto las gafas y se ha quedado con la boca abierta. ¿Y por qué los dejas ahí? Porque acabo quitármelos. ¿Toda la mañana los has llevado puestos? Sí. Yo no te he visto nada, no puede ser. Acaba tu cerveza y luego te lo demuestro.
Ahora sí, empezamos (Alineador 3)
Ya me parecía a mí demasiado fácil. Después de 3 semanas llega el alineador 3. Para su colocación ha hecho falta hacer varios strippings en mis dientes, es decir limar el punto de contacto entre algunos dientes para crear espacios y permitir el movimiento de los mismos en la dirección y posición que el tratamiento a dispuesto. El primer limado ha sido un gran susto por la falta de costumbre. El sexto ya ha sido coser y cantar.
Invisible, pero ortodoncia (Alineador 4)
Con el cuarto alineador han venido los ataches. Unas pequeñas cuñas pegadas en los dientes que ayudarán al alineador a que mueva los dientes en la dirección que quiere (he marcado algunos con círculos azules). Y con los ataches llega la incomodidad de extremar la limpieza cada vez que comes para que ningún resto de comida se quede enganchado a ellos. También me han colocado 4 botones en la parte interna de mis dientes superiores enganchados con una cadena para conseguir mayor presión (círculos naranjas). Esto no es necesario en todos los casos, pero sí en el mio. Mi lengua está continuamente tropezando con ellos. Una guerra que apaciguo con un poco de cera para que no se me hagan llagas. He llegado a la conclusión de que por muy invisible que sea no deja de ser una ortodoncia y requiere del esfuerzo y la paciencia del paciente. No obstante he visto el final del tratamiento y sigo muy motivada.
Nunca digas nunca jamás (Alineador 5)
Alerta roja no encuentro mis alineadores ¿Qué hago? Menos mal que me lo advirtieron las enfermeras de Ortodoncia Borja: «Guardate todos los alineadores que ya has usado en su bolsita correspondiente y cuando pierdas alguno debes colocarte los inmediatamente anteriores (en mi caso los alineadores 4 que llevé la semana anterior) y avisar a la clínica». Mientras me lo explicaban yo iba pensando «a mí no me va a pasar porque siempre los dejo en su cajita y soy muy ordenada», pero me pasó. Tras volverme loca buscando por todos los rincones de casa me senté agotada en el sofá y noté algo extraño en el bolsillo de atrás de mi vaquero. ¡Menudo alivio! Allí estaban, me los quité para tomarme un café en casa y por no ir al lavabo a ponerlos en su sitio me olvidé de dónde los había guardado. Y es que las buenas rutinas no se cambian, lección aprendida.
Mi boca ya no es lo que era (Alineador 6)
El tiempo pasa muy rápido. Ya voy por el alinedor número 6 y mi boca ya no es lo que era. Todo se ha movido. Cada 10 días me cambian los alineadores, cada 10 días mis dientes tienen que adaptarse a su nueva posición. En las primeras 24 horas comer y masticar es un tanto molesto, pero ya me han dicho que es lo normal. Así que me lo tomo con mucha filosofía y no me privo de nada. En esta ocasión me enfrento a un sándwich de salmón, queso, aguacate y espinacas, acompañado de unas patatas paja con foie, Tarde lo que tarde, poco a poco podré con ello. Salud y adelante.
Un verano con Invisalign ( Alineador 7, 8, 9, 10 y 11)
Ha sido el primer y último verano con la ortodoncia invisible porque los objetivos se cumplen y cada vez queda menos para el resultado final. Los alineadores se han incorporado totalmente a mi vida y me han acompañado a todos lados. De playa, de piscina, hasta unas vacaciones en Lanzarote. Un paseo en kayak, una clase de surf o un magnífico bufé de hotel… a nada se han resistido. A todos lados y en todos los momentos han venido conmigo. He lucido sonrisa en todas las fotos. ¿A que no se nota que los llevo?.
¿Qué me pongo para la boda? (Alinedor 12)
Una boda no se prepara en un mes, ni en dos ni en tres. Desde enero sabía que iba a ir a finales de agosto. Pasó el invierno, la primavera y casi todo el verano y lo único que sabía que iba a llevar puesto eran mis alineadores. No sabía que hacer, no encontraba, no me decidía. Se acercaba la fecha aumentaba el agobio ¿Qué me pongo?. Mi madre por enésima vez: ¿Ya tienes vestido?. Yo: Lo único que tengo claro son los alineadores. Ella: Estás obsesionada, espero que la sonrisa final te valga la pena. De repente un día pasé por delante de un escaparate y allí estaba brillando y esperándome.
Cuestión de horas (Alineador 13)
La clave del éxito de este tratamiento es el compromiso personal que uno tenga con su sonrisa. No vale prometer a la Doctora Genoveva Borja que vas a hacer todo lo que te aconseja, sino llegar a casa y hacerlo. La caja para guardar los alineadores lo dice muy claro «22 hours». Así que tras tomar un café, una merienda, una comida, una cerveza … me lavo los dientes y me coloco inmediatamente los aparatos. En el bolso llevo cepillo, hilo dental y pasta… y desde hace unos meses si la sobremesa con amigos o familia tiene que esperarme, me espera. A todo el mundo que se lo explico lo entiende y me anima a seguir. No hay excusas, si uno quiere puede. Por cierto, nuca en mi vida mis dientes han estad0 tan limpios como ahora.
Efecto Wow (Alineador 14)
El Efecto Wow es cuando alguien o algo es capaz de causarnos una gran sorpresa o emoción. Lo acabo de descubrir en la clínica de Ortodoncia Borja cuando me han enseñado la última foto de la evolución mi tratamiento a pesar de no haber llegado a la mitad del mismo. Con la oca abierta una gran sonrisa. La parte inferior de mi boca se ha transformado por completo. Mis dientes están ordenados. No puedo dejar de mirar la foto de mis dientes ¡quién me lo iba a decir!.
Ya sólo somos uno (Alinedor 15,16,17,18,19 y 20)
Pasan los días y cada diez me cambian los alineadores. Ya forman parte de mi rutina. No me cuesta quitármelos para comer, ni lavarme los dientes tantas veces, ni pasarme el hilo dental… todo aquello que al principio era un mundo ahora forma parte de mis costumbres diarias. Mi Invisalign y yo ya sólo somos uno. De hecho un compañero de trabajo me preguntó el otro día: ¿Qué llevas en los dientes? Nada, le respondí. ¿Cómo que nada? Ah sí, perdona, la ortodoncia invisible.
Bye, bye botones (Alineador 21)
Creí que no llegaría el día, pero sí llegó. Con el Alineador 20 la doctora Genoveva Borja me anunció que me quitarían, de la cara interna de mis dientes superiores, los 4 «botones» que me habían puesto para ayudar al movimiento correcto de los dientes. No se ponen en todos los casos y para mí han sido el único «pero» serio del tratamiento. Me hicieron llagas en la lengua y tuve que acostumbrarla a hablar y comer sin acercarse a ellos. Pero ahora eso ya es pasado, ya han cumplido su función y es hora de decirles adiós.
¿Y por qué no? (Alineador 22)
Como ya soy una experta en ortodoncia invisible me envían WhatsApp de este tipo.
Nada otra a amiga que pasados los 45 se ha planteado ¿Por qué no arreglarme la sonrisa por estética y por salud?.
Ni se notan, ni los notan (Alineador 23, 24, 25, 26)
Ni se notan, ni los notan. Los alineadores de la ortodoncia invisible van conmigo a todas partes. Forman parte de mi rutina diaria. va avanzando el tratamiento, pasan las semanas y ya no supone ningún sacrificio lavarme los dientes cada vez que como o que me tomo un café. A eso se llama «llevarlo muy bien». Solo espero y deseo no romper esas rutinas tan saludables cunado me los quiten. Estas semanas lo que más repito a los que me preguntan por el tratamiento es: «nunca he tenido los dientes tan limpios como ahora».
Una caja única (Alineador 27)
Si pones en Google “tipos de cajas” te salen 80,000.000 de resultados, pero “caja de la sonrisa” solo hay una y es la de la ortodoncia invisible Invisalign. Mucha alegría de los avances que voy viendo en mis dientes y una pregunta que me persigue éstos días ¿por qué no te lo hiciste antes?. Creo que al final este tratamiento me va a servir para mucho más que poner orden en mis dientes, me está sirviendo para no posponer proyectos o ideas, para pensar que el tiempo avanza y que hay que ser más rápidos y decididos a la hora de intentar que los sueños se hagan realidad.
Como cantar y coser (Alineador 28)
Con el alineador 28 llega un nuevo stripping, el último de mi tratamiento. Había que limar un poco los puntos de contacto entre dientes para hacer un poco más de espacio. Como siempre no he podido evitar el susto a pesar de que sé lo que me van a hacer, que no duele y que el limado para la doctora Borja es como «coser y cantar». Y tanta preocupación para nada, en unos segundos hecho y listo.
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